Por qué te has estado duchando mal toda la vida


En la sociedad actual casi todo el mundo nos duchamos diariamente. Sin embargo esta práctica podría estar provocándote algunos problemas, como la dermatitis atópica.

Si bien está práctica es de origen bastante reciente (hace tan sólo un siglo darse un baño era un lujo de la época) se ha establecido con una tremenda fuerza y prácticamente todo el mundo occidental se ducha diariamente. De media invertimos unos 11 minutos al día, que se han convertido casi en una necesidad básica para sentirnos a gusto en nuestras relaciones sociales. Sin embargo el mal uso de la ducha puede provocar multitud de problemas cutáneos. A continuación vamos a ver algunos de los más importantes:

#1. Nos duchamos con demasiada frecuencia

La piel es el órgano más extenso del cuerpo y supone la primera barrera de defensa contra agentes externos. Al lavarnos quitamos gran parte de esas defensas, por eso debemos disminuir, en la medida de lo posible, la frecuencia con la que nos duchamos.

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#2. Usamos demasiado jabón

Solemos enjabonarnos todo el cuerpo, para después aclararnos. Según los expertos, este es uno de los fallos más importantes que cometemos. En realidad, tan sólo deberíamos aplicarnos jabón en las partes de mayor sudoración. El motivo es el mismo que en el primer caso, debemos proteger la barrera natural de defensa de nuestro cuerpo. El poder del jabón para destruir nuestras murallas defensivas cutáneas es mayor que el agua sola. El jabón altera el pH natural de la piel y podría ser el culpable de provocarnos incluso problemas más molestos, como la dermatitis atópica, que afecta a un 10% de la población.

La dermatitis atópica es un trastorno crónico y prolongado, caracterizado por piel seca, descamada e irritable y que evoluciona a modo de brotes. Si tú también la sufres prueba la recomendación de los expertos y usa menos jabón en tus duchas.

#3. Agua demasiado caliente

Sabemos que te encanta esa sensación de calor cuando te estás duchando, pero lamentamos decirte que es un hábito perjudicial para ti. La alta temperatura del agua afecta al pH de la piel, pudiendo desintegrar algunas moléculas del manto ácido protector, lo que produce excesiva sequedad en la piel. Así que ya sabes, en la medida de lo posible intenta evitar subir demasiado la temperatura del agua de la ducha.

#4. Usamos demasiadas veces la esponja

Ya hemos dicho que todo lo que sea atacar a las defensas naturales de nuestra piel es negativo. Por lo tanto no nos extrañará que si usamos una esponja áspera con el objetivo de limpiar más, acabaremos arrastrando y eliminando gran parte de los ácidos protectores. Los expertos recomiendan usar la esponja una o dos veces por semana como mucho. Añaden además, que debemos dejarlas secar con la luz del sol para evitar la colonización de mohos que pueden causar foliculitis, hongos u otras infecciones peores.

#5. Nos lavamos demasiado el pelo

Del mismo modo que la ducha “ataca” las defensas naturales de la piel, lavarnos el pelo ataca nuestro cuero cabelludo. La recomendación de los expertos también va orientada a reducir la frecuencia con la que nos lavamos el pelo. Deberíamos intentar no lavarnos el pelo más de 2 o 3 veces a la semana, además deberíamos usar un champú con un pH de 5.5.

#6. Nos lavamos mal el pelo

También es muy frecuente no saber aplicarse el champú de forma correcta sobre la cabeza, en especial las personas con el pelo largo. El champú debe aplicarse de forma longitudinal en el pelo, no debe acumularse en la parte alta de la cabeza. Pero no debemos olvidar aplicar el champú en el cuero cabelludo. A continuación debemos enguagar partiendo desde el cuero cabelludo con abundante agua no demasiado caliente.

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Debemos huir de embadurnar el cuero cabelludo con colonia, ya que su alto contenido en alcohol aumenta la predisposición a sufrir calvicie.

#7. No nos secamos bien

Para secarnos deberíamos usar una toalla lo más suave posible para no irritar nuestra piel. Además a la hora de secarnos no hay que frotar, tan sólo debemos enfrentar mediante ligeros toques la superficie de nuestra piel con la de la toalla. Como ya hemos hablado, frotar va a eliminar aún más defensas de nuestra piel, dañándola e irritándola.

Fuente: huffingtonpost

 

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